“¿Tienes prisa?”

Eso decía el letrero de un café en el aeropuerto. 

Realmente es una actitud mental. Todos en el aeropuerto están en una de dos actitudes: con prisa o matando el tiempo. El número absoluto es irrelevante—no importa cuantos minutos quedan para el vuelo que esperan tomar. Lo que importa es su estado mental.

Lo mismo es verdad para alguien en trayecto al trabajo, o para una persona creativa en su oficina.

O estás apurado (con todo lo negativo y positivo que esto implica) o no lo estás.

En el aeropuerto, la gente con prisa está estresada, distraída y sin más probabilidades de tomar su vuelo.

Por otro lado, en el trabajo la gente apurada evita despistarse y (a veces) tienen más probabilidades de dar el salto.

Las dos oportunidades:

Redefine “con prisa” como una mejor versión de tí mismo. De modo que la “prisa” no sea una muleta, una excusa o algo banal. Debe ser un activo.

Enciende la “prisa” cuando la necesites, y apágala cuando no sea así.

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